Tres mercados, un promotor: qué viaja y qué no
España, Lituania y Ucrania las construye la misma empresa con el mismo ciclo, y casi nada más de las tres se parece.
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SAVO trabaja en tres países a la vez. En España hay un proyecto en la Costa Blanca; en Lituania, edificios levantados y habitados en Vilna; en Ucrania, un barrio terminado en la región de Kiev. La pregunta que más se repite es razonable: ¿cuánto de lo que un promotor hace en un país se encuentra en los otros? La respuesta corta es que viaja el método y no el dibujo.
Qué viaja entre mercados
Lo primero que cruza una frontera sin cambiar es el ciclo. El suelo, el concepto, el proyecto, la obra, la venta, la recepción y el trabajo sobre el territorio posterior están dentro de la misma empresa. Esa secuencia pertenece a la organización y no al solar, y se mueve con ella. Un equipo que ha llevado un solar por todas esas fases sabe dónde se rompe normalmente una promoción: en la costura entre el plano y el presupuesto, o en la sustitución de un material a mitad de obra. Ese conocimiento es transportable; una fachada no lo es.
Lo segundo es el estándar que mantenemos para el patio. El espacio entre los edificios no es lo que sobra cuando ya se han colocado los bloques: se proyecta como una pieza más, cerrada al tráfico de paso, con plantación, alumbrado, zonas de juego, césped y paseos que alguien tendrá que mantener durante años. Las especies y los pavimentos cambian con el clima; la regla de que el patio se proyecta, en lugar de quedar de resto, no.
Lo tercero es la planta baja comercial. Queremos entornos donde se pueda vivir, no edificios aislados, y eso empieza debajo de la casa: locales a pie de calle con lo que un vecino necesita de camino a casa, comercio, farmacia, cafetería, notaría, clínica dental. El motivo no es romántico: un local vacío estropea un patio más rápido que casi cualquier otra cosa, y un promotor que va a quedarse mirando ese escaparate proyecta la planta baja de otra manera.
Qué hay que decidir en cada país
La arquitectura no viaja. Vilna pedía un edificio europeo de altura media en ladrillo clínker oscuro con torres de escalera acristaladas, y eso es lo que está levantado. El proyecto español se dibuja como otra cosa: claro, abierto al mar, organizado alrededor de las terrazas y de la sombra. Llevar cualquiera de los dos diseños al solar del otro daría un edificio equivocado en los dos sitios.
Los materiales y las normas que los rodean tampoco viajan. Cada país tiene su reglamentación de edificación, sus exigencias de incendios y de energía y sus proveedores. En España la edificación es estatal, con la Ley de Ordenación de la Edificación y el Código Técnico, mientras que el urbanismo es autonómico y municipal y la licencia la concede el ayuntamiento. Una solución de fachada corriente en Lituania hay que volver a dibujarla para un verano mediterráneo. Cada mercado significa equipo local, ingeniería local y un expediente nuevo.
La compra es igual de local. Quién firma, con qué banco y ante qué notario cambia con el mercado. En España el camino pasa por la nota simple, el contrato privado, la escritura ante notario y la inscripción en el Registro de la Propiedad, con el NIE por delante si el comprador es extranjero. En Ucrania nuestro acento está en la vivienda terminada: el cliente recibe llaves y no promesas. Lo honesto es decir que nos adaptamos al mercado.
España, Lituania y Ucrania, una al lado de otra
En España está Villajoyosa Residence, en Villajoyosa —la Vila Joiosa—, provincia de Alicante, comarca de la Marina Baixa, en la Costa Blanca. Está en fase de proyecto, y lo que existe hoy es un juego de infografías del proyecto: el edificio junto al mar contra el perfil de Benidorm, una piscina con hamacas, terrazas en cubierta y un plan general con pista de pádel y paseos. No hay nada construido y nada está en venta.
En Lituania está Lucky Homes by SAVO, en Vilna, levantado en dos fases sobre Gerosios Vilties g. 27, la misma calle donde está el domicilio social de la sociedad europea del grupo. Las líneas de vivienda llevan nombre propio: HARMONIJA, ŽAISMAS, OAZĖ y ŠVELNUMAS. El suelo entre los edificios está ajardinado, con hortensias y arbolado joven.
En Ucrania está Evromisto by SAVO, en la región de Kiev: un barrio terminado y habitado, con los edificios Shchastia en pie y una fase más en proyecto. Los patios son cerrados y las plantas bajas tienen comercio, farmacia, cafeterías, notaría y clínica dental. Es uno de los tres mercados del grupo, y aquí aparece como eso y nada más.
Por qué ninguno de los tres es el mercado de origen
Sería más cómodo nombrar un país como base y presentar los otros dos como expansión. No lo hacemos, porque la empresa no está montada así. La sociedad europea, UAB Savo investicija, está registrada en Vilna. El mayor volumen terminado está en otro país. Los planos más recientes sobre la mesa son los españoles. Cada mercado tiene su equipo trabajando con el mismo ciclo.
Lo que sí se puede decir en seco es el historial. SAVO está en el mercado desde 2006. Hay 320 000 m² construidos, 52 000 m² en fase activa de obra y 3 920 viviendas que ya tienen propietario. Esas cifras son del grupo en conjunto y no las repartimos por país para que luzcan mejor en uno.
La misma lógica explica las otras empresas que el grupo lleva dentro y alrededor de sus barrios: la clínica Prime Clinic / PrimeDent, el club deportivo EuroGym, el restaurante Flame, la cafetería Lucky Bagel en Vilna, Savoya Security, una empresa europea de servicios y Yellow Studio. Ninguna está en España, porque en Villajoyosa todavía no hay nada construido. Un barrio solo está terminado cuando lo que hay dentro funciona, y ese es el único criterio que aplicamos igual en los tres países.



Infografía 3D de la residencia prevista en la Costa Blanca: la terraza con piscina y la pista de pádel existen como proyecto, no como edificio construido.
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Bastan dos o tres frases: el país, si se trata de una vivienda, de un local comercial o de una colaboración, y cómo localizarle. La respuesta llega de la persona que lleva ese mercado, no de un centro de ventas.